¿Alguna vez te has planteado que la ropa que usas pudiera estar dañando tu salud?

Yo nunca lo había pensado, de hecho ya me había graduado y había trabajado un tiempo en el mundo de la moda cuando descubrí el libro de Brian Clement : Killer Cothes. Este libro me abrió los ojos y me hizo reflexionar sobre un tema del que no se habla y mucha gente desconoce.

Cuando empecé a investigar y a leer más sobre este tema, me pareció algo tan evidente que me resultaba raro haberme pasado años estudiando moda exhaustivamente desde varios ángulos y no haber oído nada sobre este tema.

Cuando estudiaba, nos hicieron mucho hincapié en la parte ética del diseño, el impacto a nivel social y medio ambiental. Nos hablaron de gestión, marketing y de la parte económica. Por supuesto estudiamos el plano estético, conceptual y técnico, pero curiosamente nunca nos hablaron de la relación que tenía la ropa con el cuerpo y la salud.

Yo venía de haber estudiado diseño industrial y de producto y ahí la ergonomía es una asignatura importante ya que si vas a diseñar una silla, un carrito de bebé o un casco, necesitas conocer mínimamente el cuerpo humano, sus hábitos y sus necesidades. Creo que lo mismo aplica al diseño de moda, si vas a diseñar una prenda de ropa que tiene que ser usada por una persona, uno debe conocer cómo es el cuerpo humano, cómo se mueve, pero también lo que le hace daño.

 

Killer Clothes

Brian Clement en su libro nos cuenta cómo los tejidos con los que se hace la ropa, sobretodo en el mercado del fast fashion , están llenos de tóxicos que afectan nuestra salud. Los tejidos sintéticos son de los más dañinos tanto para nuestra salud como para el medio ambiente. No hay que olvidar que todo lo que es contaminante para el medio ambiente, también lo es para nuestra salud.

El efecto de estos tóxicos es acumulativo. Muchos expertos aseguran que estos compuestos químicos en nuestra ropa no suponen un riesgo ya que las cantidades son muy bajas, pero realmente no están teniendo en cuenta la cantidad de exposición. Hay que pensar que la exposición a estos compuestos no es puntual, sino que se produce cada día y en cientos de productos que usamos regularmente (productos del hogar, cosmética, higiene, tapicería, menaje, etc.) Todo esto junto, hace un cóctel tóxico que sí afecta a nuestro cuerpo, ya que este se ve saturado y muchas veces no da abasto para eliminar todas estas sustancias de nuestro cuerpo, ya que la exposición es continua y nunca le damos descanso.

 

Fotos de la campaña de greenpeace Detox fashion.

 

Algunos tóxicos y aditivos textiles

Polibromados
Los difeniléteres polibromados (PBDE) son uno de los grupos más comunes de los BFRs. Se usan en textiles para reducir la inflamabilidad del producto. Muchos retardantes de llama bromados (BFR) son sustancias bioacumulativas y persistentes y que a día de hoy están presentes  en el medioambiente.  Son capaces de interferir en los sistemas hormonales implicados en el crecimiento y en el desarrollo sexual, considerándose un disruptor hormonal.

Los PFC: perfluorados y polifluorados
Se usan en tejidos que repelen el agua o que son anti manchas.  Todas los productos que tienen propiedades antiadherentes y las prendas impermeables, usan estos químicos. Todavía no se conocen todas las consecuencias para la salud del ser humano, pero estudios del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental afirman que afecta a la función endocrina e inmune del cuerpo. En el estudio, también se vieron afectados e hígado y el páncreas de los animales.

Ftalatos
Son utilizados para confeccionar plásticos, para darles una mayor flexibilidad y durabilidad. En la moda se utilizan en las impresiones sobre tela, en el cuero artificial, en el caucho y el PVC.

Son clasificados como “tóxicos para la reproducción” en Europa y por ello, está restringido su uso.

Tributilestaño (TBT)
Se utiliza en la industria textil para prevenir la formación de bacterias que se producen por el sudor y provoca malos olores. Sobretodo se usa en calcetines y ropa deportiva. La alta exposición a estos compuestos muestran efectos tóxicos y absorbidos a través de la piel causan trastornos reproductivos.

Formaldehído
Se utiliza en muchos tejidos para evitar arrugas y conseguir que las prendas tengan un aspecto planchado. El Instituto Nacional del Cáncer apunta que un exceso de exposición a esta sustancia puede provocar náuseas, tos, irritar la piel o producir un efecto de ardor en garganta, nariz u ojos.

 Azoles
Este tipo de tintes es uno de los principales utilizados en el ámbito textil. Algunos tintes azoicos al degradarse durante el uso liberan sustancias químicas llamadas: aminas aromáticas, éstas aumentan la posibilidad de provocar un cáncer al entrar en contacto con la piel. La Unión Europea ha prohibido el uso de estos colorantes azoicos.

El problema es que muchos de los tejidos que se usan en la industria, no se producen dentro de la Unión Europea, sino que vienen de países en los que la legislación es más laxa.

Metales pesados: Plomo, cadmio, níquel, mercurio, cromo…
Utilizados en los tintes industriales como fijador de los pigmentos. El cromo se usa en algunos procesos textiles y en el curtido del cuero.

Dentro de la UE, el cadmio, el mercurio y el plomo han sido clasificados como “sustancias peligrosas prioritarias” bajo normativa que requiere medidas para eliminar la contaminación de aguas superficiales. Los usos del cadmio, del mercurio y del plomo se han restringido en Europa por un tiempo, incluyendo ciertos usos específicos de mercurio y cadmio en textiles.

Alquilfenoles
Ampliamente utilizados en el ámbito textil para procesos de lavado y teñido. Se les considera disruptores hormonales y pueden afectar negativamente a nivel reproductivo y de desarrollo. Son tóxicos para la vida acuática, persistentes en el mediambiente y biocumulativos en los tejidos corporales.

Son similares a las hormonas naturales como el estrógeno con lo que pueden dar lugar a un disrupciones hormonales de carácter sexual en algunos organismos (por ejemplo, la feminización de peces).

 

Detox fashion

En 2012, Greenpeace realizó una campaña llamada “Detox fashion” en la que denunciaba la toxicidad de la ropa y exponía a las marcas para forzarlas a responder e introducir cambios.

 

Con motivo de esta campaña, se realizó un estudio, del que se creó un informe llamado: “Puntadas tóxicas: el lado oscuro de la moda”, en el que analizó más de 141 prendas de 20 marcas distintas conocidas a nivel internacional. Estas prendas fueron adquiridas en diferentes tiendas alrededor del mundo (más de 20 países distintos) y fueron fabricadas en regiones diferentes. Con el análisis de todas estas prendas, comprobaron que TODAS presentaban sustancias nocivas que podían afectar a la salud y particularmente al sistema endocrino. Más del 60 % de la ropa analizada tenía nonilfenoles y casi la totalidad contenía ftalatos.

 

¿Qué dice la medicina?

La verdad es que poco se habla desde la medicina de este tema, ya que los estudios e investigaciones realizadas no llegan a las facultades de medicina, pero sí existen médicos e investigadores que llevan años estudiando el efecto de estos químicos en la salud. Uno de ellos es el doctor Nicolás Olea, catedrático de la universidad de Granada y con más de 30 años de experiencia.

En su libro: “libérate de tóxicos” nos habla de los tóxicos a los que estamos expuestos cada día. Hace mucho hincapié en los disruptores hormonales y cómo éstos pueden afectar nuestra salud. Aquí os dejo también una de sus charlas sobre el tema:

Espero que la disfrutéis y os haga tomar conciencia. Recuerda que todos los grandes cambios empiezan por tomar conciencia y actuar en consecuencia.

 

“Otra moda es posible”